En sus viñedos situados en el Valle de Uco en el corazón de la provincia de Mendoza, Bodegas Salentein ha comenzado a transformar la vitivinicultura de la Argentina. La bodega está ubicada a una altura de 1.200 metros, justo en el centro de los viñedos. Más de 49 hectáreas de hábitat desértico autóctono fueron conservadas, y forman parte del paisaje cotidiano de la bodega. El horizonte occidental está dominado por los cercanos Andes nevados, que se elevan a más de 6.100 metros.
La magnífica bodega fue diseñada teniendo en cuenta dos aspectos: la forma y la función. La forma en cruz facilita un manejo cuidadoso de las uvas y del vino, Cada ala constituye en sí misma una pequeña bodega con dos niveles. En el primero, tanques de acero inoxidable y cubas de roble francés posibilitan la fermentación y el almacenamiento. En el nivel subterráneo, en tanto, el vino es añejado en barricas de roble. Ambos pisos permiten que el líquido circule de los tanques a las barricas a través de un sistema tradicional de transferencia por gravedad. Las cuatro alas convergen en una cámara central circular, similar a un anfiteatro, construida con los templos clásicos de la antigüedad como inspiración.
Las uvas se cosecharon manualmente y se transportaron en bins de plástico de 400 kg. Para la elaboración se siguió el protocolo del método oxidativo. Se efectuó prensado de los racimos enteros y un desborre previo a la fermentación. La fermentación del mosto se realizo en barricas de roble francés a una temperatura de 18/20 grados centígrados, desarrollándose con absoluta normalidad, una vez finalizada se realizó trabajo de borras y el vino terminado permaneció durante 6 meses en contacto Con el roble. El 60% de los componentes realizó la fermentación maloláctica.




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